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COVID-19: El día que todo cambió

Hace poco más de dos semanas parecía que teníamos claro cómo trabajar en nuestro día a día pero, de pronto… Todos nos vimos teletrabajando desde casa a la vez. Lunes, 8:00 de la mañana, y qué perdidos nos sentimos: ¿Dónde están todos? ¿Qué tengo que hacer ahora?

Hoy vamos a hablar de las diferentes situaciones a las que nos hemos enfrentado con este nuevo reto y como las hemos superado. La respuesta es más fácil de lo que parece. Como siempre: ¡Probando, adaptándonos y, por supuesto, poniendo todo en común para no parar de ayudarnos!

La seguridad, lo primero

Lo primero que se necesita para el teletrabajo es una VPN segura. Nosotros ya la teníamos. Sin embargo, como no todos trabajábamos desde casa, tuvimos que crear, en cuestión de horas, el resto de usuarios que necesitábamos, ayudar a los compañeros de otras áreas a configurarla y, como podéis imaginar, un largo etcétera.

Este punto fue «relativamente» fácil, solo hay para destacar alguna anécdota graciosa de compañeros que, al no haberse enfrentado nunca a esto, no terminaban de comprenderlo.

Dailys, finales de Sprint…

Tenemos que admitir que al principio todo era un poco confuso, pero decidimos conservar todas las metodologías que tanto nos han ayudado a mejorar en el último año. Todo se mantenía igual, pero por Hangouts.

Un par de días después, nos dimos cuenta que, al menos, al principio necesitábamos 2 dailys por jornada, para actualizarnos, organizarnos y ponernos al día, ya que no es lo mismo que hubiéramos planificado esta situación que encontrarla de la noche a la mañana.

Lo más importante de todo era tener un documento de referencia donde poder consultar los grupos para llamadas, los contactos de todos y tener la libertad de avisar si estábamos teniendo blockers y necesitábamos ayuda. Con todo esto, enseguida pudimos «rodar» como si siguiéramos en la oficina.

Las videollamadas

Otro punto que «reaprender» ha sido el tema de comunicarnos entre nosotros. Hemos tenido que hacer turnos de habla por orden alfabético, convivir con gatos y niños que nos sorprenden de pronto y, como no, hacernos a la idea de que debemos peinarnos igualmente aunque permanezcamos en casa 😉

¿Y los descansos con café de las 12:00 en la oficina? ¡Desde luego que los hemos mantenido! Cuando a alguno de nosotros le apetece cambiar de aires y parar un poco a mitad de mañana, crea una sala online y nos avisa para que podamos entrar a contarnos como nos ha ido ese intenso fin de semana de recoger la casa y hacer un nuevo deporte que desde hace dos días nos encanta.

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